jueves, 21 de abril de 2011

OTRA ENTRADA MÁS

Esta semana empezó con el cambio inesperado de aula, lo cual nos cogió a todos por sorpresa, pero esperemos que terminen pronto las obras en el decanato y podamos volver a nuestra aula.
Al principio de clase se valoró el cómo había salido el debate del viernes anterior, en el cual se discutía la localización de un hogar del transeúnte, lo que había propiciado diferentes opiniones en clase, por último respecto a este apartado Iñaki añadió el ejemplo del barrio barcelonés del Rabal, reseñando la historia de un dibujantes de comics que había pasado de vivir en la calle a realizar exposiciones.
No obstante la clase se basó en una actividad lo cual tenía como objetivo ganar lo máximo. Esto significaba el obtener el mayor número de puntos en común; es decir no compitiendo, pero involuntariamente al empezar el juego de piedra papel o tijera, involuntariamente y a pesar del aviso por parte de las “autoridades” los dos grupos en los que la clase había sido dividida se empezó a competir, lo cual conllevaba la pérdida de puntos en los empates.  En conclusión: optamos por la competición cuando si nos hubiésemos planteado un momento lo que se nos pedía habríamos decidido cooperar.
El viernes no asistí a primera hora, pero por lo que me informé se baso en un roll playing que utilizaba como situación un problema dado en un piso tutelado (si mal no recuerdo, esto sirvió para marcar cuales son los papeles a desarrollar de cada rol; un ejemplo sería el teatro donde se ve claramente los diferentes roles de uno, que una persona puede desarrollar varios roles, como desarrollarlos… 

1 comentario:

  1. Hola Marcos,

    También supuso una sorpresa para mí, el cambio de aula. El entorno para que se dé el aprendizaje es importante y creo que el cambio no ha sido bueno; espero que dure poco, aunque mucho me temo que ya no volveremos al aula que nos corresponde por finalización del curso.

    En cuanto al juego que propuse para ver y experimentar la competición, quedó claro la tendencia que tenemos a competir. No es casual y creo que más bien es interesada, sino reflexiona como nos han educado desde niños...

    Sin embargo, creo que dependiendo el contexto, cierto nivel de competición es necesario, sobre todo cuando tratas de superar/te a ti mismo en situaciones delicadas.

    Saludos

    Iñaki

    ResponderEliminar